Original

Interrupción o abandono en el uso de productos de apoyo para la movilidad en personas con afectación neurológica

E. Jiménez-Arberas, F.F. Ordóñez-Fernández [REV NEUROL 2021;72:426-432] PMID: 34109998 DOI: https://doi.org/10.33588/rn.7212.2020655 OPEN ACCESS
Volumen 72 | Número 12 | Nº de lecturas del artículo 6.048 | Nº de descargas del PDF 69 | Fecha de publicación del artículo 16/06/2021
Icono-PDF-OFF Descarga PDF Castellano Icono-PDF-OFF Descarga PDF English Citación Buscar en PubMed
Compartir en: Facebook Twitter
Ir a otro artículo del número
RESUMEN Artículo en español English version
Introducción Las personas con afectación neurológica suelen presentar, entre otras limitaciones, problemas en la movilidad funcional. Por ello, una estrategia de intervención para mitigar o compensar esta limitación es el uso de productos de apoyo para la movilidad, como sillas de ruedas tanto manuales como eléctricas, andadores, bastones, muletas, etc. Aunque los productos de apoyo son una estrategia habitual de intervención en personas con discapacidad, en ocasiones su uso es interrumpido o abandonado por no cubrir las necesidades del usuario o por falta de entrenamiento, entre otras causas.

Pacientes y métodos La muestra del análisis está formada por 80 usuarios de productos de apoyo para la movilidad, de los cuales 14 abandonaron o interrumpieron el uso del producto de apoyo. Las variables del estudio incluyen la escala Psychosocial Impact of Assistive Devices Scale (PIADS) como medida de resultados, además de variables sociodemográficas específicas de la muestra y del producto de apoyo empleado.

Resultados Se obtienen valores significativos en las tres subescalas de la PIADS. Un 50% de los productos de apoyo abandonados corresponde a personas con diagnóstico de ictus.

Conclusiones La PIADS puede ser una herramienta adecuada para evaluar el posible abandono o la falta de uso de los productos de apoyo. Aunque los productos de apoyo son una correcta estrategia de intervención para mitigar las limitaciones en la movilidad, algunos usuarios abandonan o interrumpen su uso por diferentes factores. Es necesario realizar más estudios longitudinales para evitar esta limitación en el uso de productos de apoyo.
Palabras claveabandonoCondiciones neurológicasMedidas de resultadosMovilidadPIADSProducto de apoyo
TEXTO COMPLETO Artículo en español English version

Introducción


La Clasificación Internacional del Funcionamiento de la Discapacidad y de la Salud (CIF) [1] establece que la movilidad es una subcategoría dentro del componente de actividades y participación, incluyendo como epígrafes: cambiar y mantener la posición del cuerpo; llevar, mover y usar objetos; andar y moverse (incluyendo desplazarse utilizando algún tipo de equipamiento), y desplazarse utilizando medios de transporte [1,2]. La movilidad puede ser un condicionante para la ejecución y el desempeño de las actividades de la vida diaria [2]; para muchos usuarios, la pérdida de movilidad es la pérdida de actividad más significativa [3]. Por ello, una estrategia de intervención para mitigar o compensar las dificultades en el desempeño es el uso de productos de apoyo (PA) para promocionar la independencia funcional [4] y la calidad de vida [5]. El uso de PA para la movilidad mejora, entre otros aspectos, la interacción social y el estado de salud [6], mientas que varios tipos de PA para la movilidad aumentan la participación en actividades para personas con movilidad reducida [2].

Dentro de la heterogeneidad de las personas con afectación neurológica y limitaciones en la movilidad, encontramos algunas patologías que suelen cursar con problemas de movilidad, como enfermedades neuromusculares [7-9], daño cerebral adquirido, ictus con secuelas como hemiparesia grave y espasticidad [10-12], y enfermedades neurodegenerativas, como la esclerosis múltiple [13] o la esclerosis lateral amiotrófica [14]. Son varios los PA empleados en personas con enfermedad neurológica y limitación en la movilidad: silla de ruedas eléctrica [15-17], sillas manuales [18], bastones y muletas [19], y andadores, entre otros PA como los exoesqueletos [20] o los foot-ups [21]. Aunque los PA son una estrategia habitual de intervención en personas con discapacidad, tienen algunas limitaciones, entre las que destaca el abandono o la interrupción en su uso [22]. Entre los factores que motivan el abandono o la interrupción del uso de los PA se pueden incluir: a) factores personales y psicosociales: pérdida de habilidades funcionales del usuario, aceptación de la discapacidad [23], género [24], edad [25] (incluso la edad cuando se realiza el diagnóstico [8,24]), o bienestar percibido [26]; b) factores de contexto de uso: pérdida de control sobre el desempeño ocupacional [5], estigma social asociado a su uso [23], contexto de uso del PA [27] e influencias de los diferentes contextos en el uso [28], y c) factores relacionados con la intervención del profesional o de las políticas y servicios: fallo de los proveedores al no tener en cuenta la opinión del usuario o la dificultad en la obtención del PA [29], o el incremento de los costes asistenciales y de otro tipo de cuidados [30,31].

En este sentido, son varios los modelos que han surgido para minimizar el abandono o la falta de uso del PA, entre los que cabe destacar el modelo del proyecto ATOMS [22], el cual clasifica en cinco apartados los posibles factores de abandono o falta de uso de los productos de apoyo: tres factores considerados negativos, relacionados con la persona, el propio PA y el entorno; otro apartado sobre factores positivos; y un grupo de ‘otros’, en el que se incluyen los factores neutrales. No hay un consenso en la bibliografía sobre la tasa o el porcentaje de abandono, aunque la mayoría converge en una tasa del 30% [32]. La escala Psychosocial Impact of Assistive Devices Scale (PIADS) [33] se ha empleado ya en estudios previos con PA que incluían algunos específicos para la movilidad, como la silla de ruedas (eléctrica y manual) en enfermedades neuromusculares [34] o en patologías específicas, como la esclerosis múltiple [35], o diferentes PA para la movilidad en personas con afectación neurológica [36]. Además, ha demostrado ser capaz de predecir la retención y el abandono de los PA [30].

Objetivo


El objetivo del presente estudio fue identificar posibles variables sociodemográficas relacionadas con los PA que intervienen en la interrupción en el uso o abandono de los PA, así como determinar si la PIADS y sus subescalas pueden emplearse como herramienta para evaluar el posible abandono o interrupción del PA.
 

Pacientes y métodos


Muestra


La muestra estaba compuesta por 80 participantes. El 82,5% (n = 66) continuó usando el PA y el 17,5% (n = 14) lo abandonó. La muestra quedó formada por un 55% de varones y un 45% mujeres, con una edad media de 59,44 (16,6). Con respecto a los estudios, el 31,3% de la muestra había completado la educación primaria; el 31,3%, la educación secundaria, y el 35% eran licenciados y graduados. Todos los participantes residían en el área rural: el 50% en Asturias, el 7,6% en Andalucía, el 26,6% en Castilla y León, y el 15,1% en el resto de España.

El grupo mayoritario de abandono fueron personas con daño cerebral adquirido (50%), seguido de los grupos de patología neuromuscular y neurodegenerativa en los que se obtuvo el mismo porcentaje de abandono (21,4%). En la tabla I se pueden ver los datos de la muestra por grupos de estudio. La media de edad del grupo que abandonó fue de 62 años (desviación estándar = 15,73), mientras que la del grupo que no abandonó fue de 58,8 años (desviación estándar = 16,88). La variable diagnóstica en este análisis aparece agrupada; no obstante, se analizó el abandono por diagnóstico diferenciado de la muestra y los resultados muestran que la mayoría de los abandonos los realizaron personas que habían sufrido daño cerebral adquirido (n = 7; 50%).

 

Tabla I. Descriptivos de las variables de estudio por grupos.
 

Grupo de abandono

Grupo de no abandono

fr

%

fr

%


Género

   Hombre

   Mujer

   Estudios

   Sin estudios

   Educación primaria

   Educación secundaria

   Licenciado/graduado
 

 

8

 

6

 


 

1

 

4

 

9

 

57,1

 

42,9

 


 

7,1

 

28,6

 

64,3

 

36

 

30

 

2

 

24

 

21

 

19

 

54,5

 

45,5

 

3

 

36,4

 

31,8

 

28,8


Lugar de residencia

   Centro para personas con discapacidad

   Centro residencial

   Domicilio
 



 


 

14



 


 

100


9
 

7
 

50


13,6
 

10,6
 

75,8


Diagnóstico

   Daño cerebral adquirido

   Neurodegenerativo

   Neuromuscular

   Otros
 

 

7

 

3

 

3

 

1

 

50

 

21,4

 

21,4

 

7,1

 

33

 

18

 

7

 

8

 

50

 

27,3

 

10,6

 

12,1


 

Se incluyó un grupo de variables sociodemográficas, como sexo, edad, educación, tipo de diagnóstico, lugar de residencia, tiempo desde el diagnóstico (días) (moda = 113), grado de discapacidad (moda = 74,44%; desviación estándar = 14,95), grado de dependencia (moda = 2) y duración del uso del PA (años) (moda = 3,07).

Procedimiento


Para evitar errores de medida, el proceso de recogida de los datos se hizo por medio de profesionales de terapia ocupacional y el dato sobre el abandono se realizó en dos fases: una fase inicial, de recogida de datos, y otra posterior, a los seis meses, en la que se preguntó a los participantes sobre la continuidad en el uso del PA. Cabe señalar que en seis casos no pudo realizarse este contacto por diferentes motivos ajenos al estudio y que otro participante había fallecido.

Se utilizaron los siguientes criterios de inclusión para seleccionar la muestra final: estar diagnosticado con una enfermedad neurológica conocida, tener una puntuación en el Minimental State Examination mayor de 27, ser mayor de 18 años y poseer o usar un producto de apoyo para la movilidad personal. Todos los participantes dieron su consentimiento informado por escrito antes de ser incluidos en el estudio. Los datos proporcionados por los participantes se trataron de forma confidencial de conformidad con la legislación pertinente.

Instrumentos


La PIADS es un cuestionario de autoevaluación de 26 ítems que evalúa la independencia funcional, el bienestar y la calidad de vida relacionados con el uso de un producto de apoyo, y fue adaptada al español por Quinteiro [37]. Las puntuaciones de la PIADS se dividen en tres subescalas: a) competencia, que refleja las percepciones de capacidad funcional, independencia y desempeño; b) adaptabilidad, que refleja la inclinación o motivación a participar socialmente y tomar riesgos, y c) autoestima, que refleja la confianza, la autoestima y el bienestar emocional. Se contesta a todos los ítems usando una escala de 7 puntos que va desde –3 (ha disminuido) a +3 (ha aumentado). El punto medio, 0, indicaría que no se ha percibido ningún impacto o cambio como resultado del uso del producto.
 

Resultados


Para las variables sociodemográficas, se analizó la homogeneidad de las varianzas mediante la prueba de Levene y la prueba de Kolmogorov-Smirnov para el análisis de normalidad. El resultado de las pruebas confirmó que ninguno de los ítems de la PIADS [33] o de las tres subescalas era significativo, y mostró que las variables en los grupos de estudio tenían distribución normal y varianzas homogéneas, lo que permite realizar análisis paramétricos.

En otras palabras, estas variables sociodemográficas pueden ayudar a determinar los perfiles de los grupos de estudio. Se obtuvieron relaciones significativas en el estadístico de independencia c2 entre las variables sociodemográficas, el uso de PA y la PIADS: ciudad de residencia; lugar de residencia (urbano o rural); tipo de edificio (por ejemplo, piso, casa o chalet); nivel de estudios; diagnóstico; tratamientos recibidos (terapia ocupacional, fisioterapia, logopedia, psicológica, neuropsicológica y terapias alternativas); PA (bastón de trekking, bastón de cuatro puntos; foot-up; andador; silla de ruedas manual, silla de ruedas eléctrica, muleta); apoyo familiar, apoyo de amigos y cuidadores, y variables de la PIADS (excepto las descritas anteriormente). El análisis del tipo de diagnóstico entre los usuarios que abandonaron o con un uso discontinuo del PA en función de las fuentes de financiación dio los siguientes resultados: a) cofinanciado (14,24%; n = 2); b) financiado por organizaciones sin fines de lucro (50%; n = 7), y c) autofinanciado (35,71%; n = 5). Las personas diagnosticadas con accidente cerebrovascular representaron un 50% (n = 7) de los que abandonaron o usaron el PA discontinuamente; con enfermedad neurodegenerativa, un 21,4% (n = 3); con enfermedad neuromuscular, un 21,4% (n = 3), y con otro diagnóstico, un 7,1% (n = 1). Los resultados más relevantes para estas variables entre el grupo que abandonó el PA fueron los siguientes: el tiempo de uso fue, principalmente, uno o dos años (64,3%), la prescripción del PA la realizó el médico rehabilitador (28,6%) y el terapeuta ocupacional (21,4%), el 71,4% no había recibido formación y sólo el 14,3% había sido financiado por la seguridad social. En resumen, las personas que abandonaron la tecnología asistencial fueron 14: el 21,4%, los bastones de trekking (n = 3); el 28,6% (n = 4), la silla de ruedas manual; el 21,4%, la silla de ruedas eléctrica (n = 3), y el 28,6%, la muleta (n = 4).

La PIADS se utilizó para analizar las variables relacionadas con el impacto de los productos de apoyo en los usuarios, y se abarcaron la escala completa y las tres subescalas: competencia, autoestima y adaptabilidad. Se analizó un grupo de variables, aunque en los análisis comparativos preliminares ni la prueba U de Mann-Whitney ni la prueba de Kolmogorov-Smirnov proporcionaron resultados significativos y no mostraron diferencias entre el grupo que abandonó el PA y el grupo que no. Estos análisis permiten realizar un análisis inicial de las variables que influyen en el abandono mediante la prueba ANOVA de un factor sobre todas las variables de estudio, así como la PIADS completa y sus tres subescalas, lo que nos permitió identificar las variables relativas al abandono (Tabla II).

 

Tabla II. Variables que han obtenido niveles de p < 0,05 en el análisis ANOVA de un factor.
 

F

p


Sociodemográficas

   Nivel de estudios

   Lugar de residencia

 

 

5,237

 

4,162

 

0,025

 

0,045


PIADS

   Competencia

   Felicidad

   Independencia

   Sentirse a la altura de las circunstancias

   Autoestima

   Productividad

   Seguridad

   Sentirse útil

   Confianza en sí mismo

   Pericia

   Aptitud

   Bienestar

   Sentirse capaz

   Calidad de vida

   Realización

   Sensación de control

   Sentirse a disgusto

   Dispuesto a darse oportunidades

   Capacidad para participar

   Deseo de probar cosas nuevas

   Capacidad para aprovechar las oportunidades

 

 

6,546

 

16,25

 

7,177

 

4,843

 

12,019

 

18,698

 

8,036

 

23,287

 

14,919

 

6,521

 

8,899

 

13,861

 

12,71

 

6,632

 

4,513

 

8,922

 

4,997

 

6,059

 

11,823

 

11,378

 

5,991

 

0,012

 

0,027

 

0,009

 

0,031

 

0,001

 

0

 

0,006

 

0,003

 

0

 

0,013

 

0,004

 

0

 

0,001

 

0,012

 

0,037

 

0,004

 

0,028

 

0,013

 

0,001

 

0,001

 

0,017


PIADS: Psychosocial Impact of Assistive Devices.

 

Para cumplir con el segundo objetivo, se analizaron las posibles diferencias entre los grupos de estudio y los componentes de la PIADS mediante la prueba t de Student para muestras independientes. También se utilizó la prueba U de Mann-Whitney para analizar las variables sociodemográficas por su naturaleza cualitativa y ordinal.

Finalmente, para identificar los perfiles de cada muestra, se realizó un análisis de independencia de las variables de la prueba de χ2 entre el abandono y las variables de estudio. Con respecto a la PIADS, los ítems que no influyeron en el abandono de los PA son: confusión, eficacia, frustración, sensación de poder, capacidad de adaptación a las actividades diarias y la PIADS completa. Sin embargo, los demás ítems de la PIADS, los PA y las variables sociodemográficas obtuvieron valores significativos (p < 0,05), y se demostró que influyeron en el abandono de los PA. Es relevante señalar que el grupo que no abandonó tuvo valores promedio más altos en los ítems de la PIADS. Las variables cuantitativas que presentaron correlación con el factor de abandono se analizaron mediante la prueba t de Student para comparar promedios en muestras independientes (Tabla III).

 

Tabla III. Valores de las variables que han obtenido diferencias significativas en la prueba t de Student.
 

t

gl

Sig.< 0,05


Competencia

Felicidad

Independencia

Sentirse a la altura de las circunstancias

Autoestima

Productividad

Seguridad

Sentirse útil

Confianza en sí mismo

Pericia

Aptitud

Bienestar

Sentirse capaz

Calidad de vida

Realización

Sensación de control

Sentirse a disgusto

Dispuesto a darse oportunidades

Capacidad para participar

Deseo de probar cosas nuevas

Capacidad para aprovechar las oportunidades

 

2,558

 

2,254

 

2,679

 

2,201

 

3,467

 

4,324

 

2,835

 

3,076

 

3,862

 

2,554

 

2,983

 

3,723

 

3,565

 

2,575

 

2,124

 

2,987

 

–2,235

 

2,551

 

3,438

 

3,373


2,448

78

 

78

 

78

 

78

 

78

 

78

 

78

 

78

 

78

 

77

 

77

 

78

 

78

 

76

 

77

 

78

 

78

 

78

 

78

 

78


78

0,012

 

0,027

 

0,009

 

0,031

 

0,001

 

0

 

0,006

 

0,003

 

0

 

0,013

 

0,004

 

0

 

0,001

 

0,012

 

0,037

 

0,004

 

0,028

 

0,013

 

0,001

 

0,001


0,017


Subescala de la PIADS: competencia

Subescala de la PIADS: autoestima

Subescala de la PIADS: adaptabilidad

 

3,25

 

3,369

 

3,533

78

 

78

 

78

0,002

 

0

 

0,001


PIADS: Psychosocial Impact of Assistive Devices

 

Las variables cualitativas se analizaron mediante la prueba U de Mann-Whitney para comparar promedios en muestras independientes (no paramétricas). En esta prueba, la educación obtuvo un valor de p = 0,009; esta diferencia fue particularmente evidente en el grupo de abandono, debido a la alta proporción de graduados universitarios (68,3%).

Por su parte, el lugar de residencia tuvo un valor de p = 0,042, ya que el 100% del grupo que abandonó vivía en sus propios hogares. El resto de las variables no obtuvo valores significativos.

Posteriormente, utilizando el estadístico de independencia de las variables (c2), se analizaron todas ellas para establecer su relación con el abandono. El resultado obtenido mostró que son las mismas variables las que presentan diferencias significativas en el análisis de comparación de la t de Student. Las variables que obtuvieron resultados significativos son independientes y no están relacionadas con el abandono (Tabla III).

Por último, cabe destacar el análisis ANOVA de las variables de la PIADS, utilizando como factor de análisis el abandono, que mostró una relación significativa en todas las subescalas de la PIADS (competencia: 10,564, p = 0,002; autoestima: 13,701, p = 0; y adaptabilidad: 16,773, p = 0,001), es decir, las puntuaciones de las subescalas pueden ser indicadores que se pueden tener en cuenta en la conducta de abandono.

Para establecer perfiles de abandono y no abandono, es importante señalar que cinco variables no significativas permitieron ajustar los resultados: confusión, eficacia, frustración, sensación de poder y capacidad de adaptación a las actividades diarias (Tabla III).
 

Discusión y conclusiones


Los PA son esenciales para las personas con limitación en la movilidad. Estos PA permiten mantener la independencia, mejorar la calidad de vida, así como el desempeño ocupacional [38]. La mayoría de los estudios concluye en una tasa de abandono del 30% después de la entrega del PA [28-30], pero otros la amplían hasta el 80% [39]. Sin embargo, en el presente estudio fue del 17,5%, que es un valor similar al de otros estudios, que presentan un 12% [40] o un 12,61-24,26% [41]. Asimismo, en este estudio, la tasa de uso fue del 82,5%, valor similar al de Phillips et al [29], que presentaban porcentajes entre el 51 y el 89,6% [42].

Una conclusión interesante que se puede extraer de estudios previos es que la no utilización de PA no siempre indica un problema [43]. En el presente estudio, el 50% fue abandonado por usuarios con accidente cerebrovascular. Por un lado, este abandono puede explicarse porque después de la rehabilitación se mantiene la movilidad alcanzada entre dos y 15 meses después del alta. Otros estudios concluyen que, tras un año de recibir la rehabilitación, se mantienen sus habilidades adquiridas tres meses después de completar la terapia. Incluso en la rehabilitación geriátrica se observa tras 10 meses de sufrir un ictus [44]. En esta línea, según Lauer et al [22], puede haber factores de abandono positivos, como la mejora de la funcionalidad, que sean el motivo del abandono del PA en pacientes con daño cerebral adquirido. Por otro lado, Philips et al [29] concluyeron que los PA más fáciles de adquirir son los primeros en abandonar. En el presente estudio, el 50% de los PA abandonados fueron autofinanciados.

En lo referente a variables sociodemográficas, como la edad o el género, no fueron significativas en este estudio [23], aunque en estudios previos las mujeres obtenían mejor satisfacción del uso de la silla de ruedas que los varones [24]. En este estudio, no ha sido una variable significativa, aunque sí han abandonado el PA más hombres que mujeres. En cuanto al lugar de residencia, un entorno adecuado contribuye a una mayor sensación de control, bienestar y calidad de vida [45,46], variable significativa en el presente estudio. En cuanto a otras variables, como el tiempo de uso del PA o el tiempo desde el diagnóstico, no han obtenido valores significativos. En estudios previos se sugería que la PIADS puede ser menos sensible al cambio en los usuarios que son expertos en el uso de PA [47,48]. El grado de discapacidad o de dependencia obtuvo resultados no significativos. Otros autores concluyeron también que el nivel de dependencia no tenía relación con la calidad de vida percibida [49]. Algunos autores, como Scherer, aconsejan que durante todo el proceso de evaluación, ajuste y acomodación estén el terapeuta y el usuario. En este estudio, variables como el prescriptor del PA o si se entrenó en su uso no fueron significativas. Esta última variable se considera como un factor negativo relacionado con el abandono según el modelo de Lauer et al [22].

En cuanto a los ítems de la PIADS, todas sus subescalas, así como todos los ítems, obtuvieron puntuaciones significativas, a excepción de la eficacia, la confusión, la capacidad para adaptarse a las actividades cotidianas y la frustración. De lo expuesto se deriva que la PIADS puede emplearse como medida para predecir y evaluar el abandono o la falta de uso de los PA [30]. Además, cabe señalar que la PIADS tiene 23 de sus ítems relacionados a una categoría de la Clasificación Internacional del Funcionamiento de la Discapacidad y de la Salud [50], por lo que puede ser una herramienta de uso clínico en los equipos de neurorrehabilitación, entre otros, por compartir un lenguaje común con ésta [1].

Entre las limitaciones del estudio encontramos la muestra reducida y no representativa, y que los resultados no son extrapolables a una población tan heterogénea. Además, se ha realizado un muestreo de algunos PA para la movilidad. Son varias las futuras líneas de investigación en España. Hay poca bibliografía sobre los factores de abandono, y éstos no tienen por qué derivarse de factores negativos, sino que también podrían serlo de factores positivos, como indicaban Lauer et al [22], como una mejora funcional o el reemplazo por otro dispositivo mejor, por lo que, además, son necesarios estudios longitudinales para ver las limitaciones de los PA.

Aunque los PA para la movilidad son necesarios para mejorar la calidad de vida de las personas con afectación neurológica, existe el riesgo de que se abandonen o de que su uso se interrumpa. En cuanto al impacto percibido derivado del uso de PA, las diferencias entre el grupo que abandona y el que no son significativas, ya que la PIADS mostró ser una herramienta que puede dar información relevante para detectar posibles abandonos. Veintiuno de sus ítems muestran diferencias significativas en las que el grupo que abandonó obtiene resultados más bajos, incluidos los resultados de las tres subescalas. Los ítems de confusión, frustración, eficacia, sensación de poder y capacidad para adaptarse a la vida diaria no parece que sean características diferenciadoras a la hora de abandonar los productos de apoyo. Ambas poblaciones se comportan de igual manera. La escala total de la PIADS no arroja datos significativos para predecir el abandono; además, puede ser relevante la adopción (o la utilización) de esta escala por parte de clínicos que trabajen en el entorno rehabilitador debido a su vinculación con la Clasificación Internacional del Funcionamiento de la Discapacidad y de la Salud. Ésta puede guiar a los diferentes profesionales del campo y a los proveedores en la toma de decisiones y puede usarse para evaluar las medidas de resultados basados en la evidencia.

 

Bibliografía
 


 1. World Health Organization. International classification of functioning, disability and health (ICF). Geneva, Switzerland: WHO; 2001.

 2. Salminen AL, Brandt Å, Samuelsson K, Töytäri O, Malmivaara A. Mobility devices to promote activity and participation: a systematic review. J Rehabil Med 2009; 41: 697-706.

 3. Chiou IL, Burnett CN. Values of activities of daily living: a survey of stroke patients and their home therapists. Phys Ther 1985; 65: 901-6.

 4. Wilson DJ, Mitchell JM, Kemp BJ, Adkins RH, Mann W. Effects of assistive technology on functional decline in people aging with a disability. J Assist Technol 2009; 21: 208-17.

 5. Damant J, Knapp M, Watters S, Freddolino P, Ellis M, King D. The impact of ICT services on perceptions of the quality of life of older people. J Assist Technol 2013; 7: 5-21.

 6. Cook AM, Hussey SM. Assistive technologies. Principles and practice. St Louis: Mosby; 2002.

 7. Boström K, Nätterlund BS, Ahlström G. Sickness impact in people with muscular dystrophy: a longitudinal study over 10 years. Clin Rehabil 2005; 19: 686-94.

 8. Natterlund B, Ahlstrom G. Activities of daily living and quality of life in persons with muscular dystrophy. J Rehabil Med 2001; 33: 206-11.

 9. Vandervelde L, Van den Bergh PY, Goemans N, Thonnard JL. Activity limitations in patients with neuromuscular disorders: a responsiveness study of the ACTIVLIM questionnaire. Neuromuscul Disord 2009; 19: 99-103.

 10. Jutai J, Coulson S, Teasell R, Bayley M, Garland J, Mayo N, et al. Mobility assistive device utilization in a prospective study of patients with first-ever stroke. J Phys Med Rehabil 2007; 88: 1268-75.

 11. Schindler-Ivens S, Desimone D, Grubich S, Kelley C, Sanghvi N, Brown DA. Lower extremity passive range of motion in community-ambulating stroke survivors. JNPT 2008; 32: 21.

 12. Tyson SF, Rogerson L. Assistive walking devices in nonambulant patients undergoing rehabilitation after stroke: the effects on functional mobility, walking impairments, and patients’ opinion. Arch Phys Med Rehabil 2009; 90: 475-9.

 13. Souza A, Kelleher A, Cooper R, Cooper RA, Iezzoni LI, Collins DM. Multiple sclerosis and mobility-related assistive technology: systematic review of literature. J Rehabil Res Dev 2010; 47: 213-23.

 14. Ward AL, Hammond S, Holsten S, Bravver E, Brooks BR. Power wheelchair use in persons with amyotrophic lateral sclerosis: changes over time. Assist Technol 2010; 27: 238-45.

 15. De Souza LH, Frank AO. Rare diseases: matching wheelchair users with rare metabolic, neuromuscular or neurological disorders to electric powered indoor/outdoor wheelchairs (EPIOCs). Disabil Rehabil 2016; 38: 1547-56.

 16. Davies A, Souza LD, Frank AO. Changes in the quality of life in severely disabled people following provision of powered indoor/outdoor chairs. Disabil Rehabil 2003; 25: 286-90.

 17. Richardson M, Frank AO. Electric powered wheelchairs for those with muscular dystrophy: problems of posture, pain and deformity. Disabil Rehabil Assist Technol 2009; 4: 181-8.

 18. O’Connor R, Smith M. Wheelchairs and special seating for neurological condition. Adv Clin Neurosci Rehabil 2008; 8: 3.

 19. Laufer Y. The use of walking aids in the rehabilitation of stroke patients. Rev Clin Gerontol 2004; 14: 137-44.

 20. Puyuelo-Quintana G, Cano-de-la-Cuerda R, Plaza-Flores A, Garces-Castellote E, Sanz-Merodio D, Goñi-Arana A, et al. A new lower limb portable exoskeleton for gait assistance in neurological patients: a proof of concept study. J Neuroeng Rehabil 2020; 17: 1-16.

 21. Rose DJ, Jones CJ, Lucchese N. Predicting the probability of falls in community-residing older adults using the 8-foot up-and-go: a new measure of functional mobility. J Aging Phys Act 2002; 10: 466-75.

 22. Lauer A, Longenecker RK, Smith RO. ATOMS project technical report—Factors in assistive technology device abandonment: replacing ‘abandonment’ with ‘discontinuance’ (2006, August 18). http://www.r2d2.uwm.edu/atoms/archive/technicalreports/tr-discontinuance.html. Fecha última consulta: 17.10.20.

 23. Pape TLB, Kim J, Weiner B. The shaping of individual meanings assigned to assistive technology: a review of personal factors. Disabil Rehabil 2002; 24: 5-20.

 24. Scherer M. What we know about women’s technology, use, avoidance, and abandonment. Women Ther 1993; 14: 117-32.

 25. Wielandt T, Strong J. Compliance with prescribed adaptive equipment: a literature review. Br J Occup Ther 2000; 63: 65-75.

 26. Scherer MJ, Craddock G, Mackeogh T. The relationship of personal factors and subjective well-being to the use of assistive technology devices. Disabil Rehabil 2011; 33: 811-7.

 27. Verza R, Carvalho ML, Battaglia MA, Uccelli MM. An interdisciplinary approach to evaluating the need for assistive technology reduces equipment abandonment. Mult Scler J 2006; 12: 88-93.

 28. Riemer-Reiss ML, Wacker RR. Factors associated with assistive technology discontinuance among individuals with disabilities. J Rehabil 2000; 66: 3.

 29. Phillips B, Zhao H. Predictors of assistive technology abandonment. Assist Technol 1993; 5: 36-45.

 30. Day H, Jutai J, Woolrich W, Strong G. The stability of impact of assistive devices. Disabil Rehabil 2001; 23: 400-4.

 31. Jutai J, Day H. Psychosocial impact of assistive devices scale (PIADS). Technol Disabil 2002; 14: 107-11.

 32. Federici S, Meloni F, Borsci S. The abandonment of assistive technology in Italy: a survey of users of the national health service. Eur J Phys Rehabil Med 2016; 52: 516-26.

 33. Day H, Jutai J. Measuring the psychosocial impact of assistive devices: the PIADS. Can J Rehabil1996; 9: 159-68.

 34. Pousada T. Impacto psicosocial de la silla de ruedas en la vida de las personas afectadas por una enfermedad muscular. A Coruña, 2011 (Tesis doctoral).

 35. Devitt R, Chau B, Jutai JW. The effect of wheelchair use on the quality of life of persons with multiple sclerosis. Occup Ther Health Care 2004; 17: 63-79.

 36. Jiménez AE, Ordoñez FF, Rodríguez MS. Psychosocial impact of mobility assistive technology on people with neurological conditions. Disabil Rehabil Assist Technol 2019; [Epub ahead of print].

 37. Quinteiro Moreno MV. Impacto de las ayudas técnicas de acceso al ordenador en el aprendizaje de materias informáticas mediante cursos de enseñanza asistida por ordenador (EAO) de alumnos con discapacidad en los miembros superiores. Madrid: Universidad Nacional de Educación a Distancia; 2010.

 38. Scherer M, Jutai J, Fuhrer M, Demers L, Deruyter F. A framework for modelling the selection of assistive technology devices (ATDs). Disabil Rehabil Assist Technol 2007; 2: 1-8.

 39. Scherer MJ. Outcomes of assistive technology use on quality of life. Disabil Rehabil 1996; 18: 439-48.

 40. Buskens I, de Craen T, Gussekloo J. Assistive devices among community-dwelling elderly in the Netherlands; ownership, use and need for intervention. Leiden: Leiden University Medical Centre, Department of General Internal, Section of Gerontology and Geriatric Medicine; 2004.

 41. Federici S, Borsci S. Providing assistive technology in Italy: the perceived delivery process quality as affecting abandonment. Disabil Rehabil Assist Technol 2016; 11: 22-31.

 42. McGrath PJ, Goodman TJ, Cunningham JC, MacDonald B, Nichols TA, Unruh A. Assistive devices: utilization by children. J Phys Med Rehabil 1985; 66: 430-2.

 43.  Dijcks BPJ, De Witte LP, Gelderblom GJ, Wessels RD, Soede M. Non-use of assistive technology in the Netherlands: a non-issue? Disabil Rehabil Assist Technol 2006; 1: 97-102.

 44. Hellstrom K, Lindmark B, Wahlberg B, Fugl-Meyer AR. Self-efficacy in relation to impairments and activities of daily living disability in elderly patients with stroke: a prospective investigation. J Rehabil Med 2003; 35: 202-7.

 45. Boyer F, Novella JL, Coulon JM, Delmer F, Morrone I, Lemoussu N, et al. Family caregivers and hereditary muscular disorders: association between burden, quality of life and mental health. Annales Readapt Med Phys 2006; 49: 16-22.

 46. Im SH, Lee SC, Moon JH, Park ES, Park YG. Quality of life for primary caregivers of muscular dystrophy patients in South Korea. Chin Med J 2010; 123: 452-7.

 47. Harris F. Conceptual issues in the measurement of participation among wheeled mobility device users. Disabil Rehabil Assist Technol 2007; 2: 137-48.

 48. Sprigle S, Cohen L, Davis K. Establishing seating and wheeled mobility research priorities. Disabil Rehabil Assist Technol 2007; 2: 169-72.

 49. Abresch RT, Seyden NK, Wineinger MA. Quality of life. Issues for persons with neuromuscular diseases. Phys Med Rehabil Clin N Am 1998; 9: 233-48.

 50. Traversoni S, Jutai J, Fundarò C, Salvini S, Casale R, Giardini A. Linking the Psychosocial Impact of Assistive Devices Scale (PIADS) to the International Classification of Functioning, Disability, and Health. Qual Life Res 2018; 27: 3217-27.
 

Discontinuation or abandonment of mobility assistive technology among people with neurological conditions

Introduction. Among other limitations, people with neurological conditions often experience problems with functional mobility. One of the intervention strategies employed to mitigate or compensate this limitation is the use of mobility assistive technology such as manual and electric wheelchairs, walkers, canes, crutches, etc. Although assistive technology is a commonly used intervention strategy among disabled people, the use of this technology is sometimes discontinued or abandoned due to a failure to meet the user’s needs or a lack of training, among other reasons.

Patients and methods. The sample used in this study comprises 80 users of mobility assistive technology, 14 of whom have abandoned or discontinued their use of Assistive Technology. The study variables include the Psychosocial Impact of Assistive Devices Scale for outcome measurement, as well as specific sociodemographic variables relating to the sample and the assistive device used.

Results. Significant values were obtained in the three subscales of the Psychosocial Impact of Assistive Devices Scale. 50% of abandonments of assistive technology occurred among people diagnosed with stroke.

Conclusion. The Psychosocial Impact of Assistive Devices Scale can be a useful tool for assessing potential abandonment or non-use of Assistive Technology. More longitudinal studies are required to avoid this limitation on the use of assistive technology.

Key words. Abandonment. Assistive technology. Mobility. Neurological conditions. PIADS. Outcomes.


 

© 2021 Revista de Neurología