Correspondencia

Occipital intermittent rhythmic delta activity as the interictal pattern in an adult with focal epilepsy

A. González-Hernández, Y. Miranda-Bacallado, A. Muñoz-Morente [REV NEUROL 2018;66:67-68] PMID: 29323404 DOI: https://doi.org/10.33588/rn.6602.2017042 OPEN ACCESS
Volumen 66 | Number 02 | Nº of views of the article 12.416 | Nº of PDF downloads 287 | Article publication date 16/01/2018
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ABSTRACT Artículo en español English version
CategoriesEpilepsias y síndromes epilépticos
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La actividad delta rítmica intermitente occipital –occipital intermittent rhythmic delta activity (OIRDA)– se describe como una actividad electroencefalográfica en rango delta (≤ 3 Hz), de mediana o alta amplitud, paroxística y regular, que se observa en las regiones occipitales, y que puede ser unilateral o bilateral [1,2]. El patrón OIRDA se observa frecuentemente como un patrón interictal en niños, y es menos frecuente en adultos, en los que, además, su significado resulta menos claro [1].

Mujer de 76 años, valorada inicialmente en la consulta de neurología porque nueve días antes, mientras iba de copiloto en un turismo, sufrió un episodio en el que refería haber notado una sensación mal definida como de pérdida del nivel de conciencia, con sensación de calor, que le recorrió la región cervical y dorsal; posteriormente notó pérdida del tono cefálico y su acompañante comentó que los ojos se le quedaron abiertos, con la mirada perdida. Según refería la paciente, escuchaba lo que le decían, pero como si las personas que le hablaban estuviesen muy lejos. Este episodio duró unos segundos y se recuperó espontáneamente de forma completa, sin cansancio ni confusión posterior. Entre ese primer episodio y la valoración en la consulta no sufrió nuevos episodios.

La paciente tenía una historia previa de hipertensión arterial, dislipidemia, insuficiencia mitral leve, hernia de hiato y cirugía de un fibroadenoma de mama seis años antes. No tenía alergias conocidas a fármacos ni había historia de hábitos tóxicos. Seguía tratamiento habitual con irbesartán, hidroclorotiacida, pravastatina, lormetacepam, pregabalina, carvedilol, betahistina y omeprazol.

La exploración neurológica en el momento de la consulta fue completamente normal. En un primer momento se orientó como un probable presíncope y se programó una visita de revisión a los tres meses de la primera consulta. A las seis semanas de la valoración inicial, la paciente volvió a consultar porque los episodios habían continuado apareciendo, con una frecuencia cada vez mayor, hasta tener 3-4 episodios a la semana, y con algunas características diferentes: antes de los episodios notaba una sensación mal definida, ‘como que le iba a ocurrir algo’, y además, durante los eventos, se desconectaba del medio y perdía el tono cefálico durante unos 20-30 segundos; cuando se recuperaba estaba orientada, pero notaba sensación de pesadez y astenia. La exploración neurológica seguía siendo normal. Se solicitó una resonancia magnética cerebral, que mostró algunas lesiones focales milimétricas hiperintensas en densidad protónica, T2 y FLAIR, sin restricción en la difusión, sugestiva de gliosis secundaria a enfermedad de pequeño vaso, sin otros hallazgos de interés; una ecografía Doppler de troncos supraaórticos, que fue normal, y un electroencefalograma, que mostró un ritmo de ba­se alfa a 8-9 Hz con buena respuesta a la apertura y cierre ocular, sobre el que aparecían descargas en ritmo delta a unos 3 Hz, de predominio en las regiones posteriores, intermitentes, que ocupaban aproximadamente el 50-75% del registro (Figura). Dados los hallazgos del electroencefalograma, se inició tratamiento con 500 mg/12 h de levetiracetam. Desde el comienzo del tratamiento desaparecieron los episodios de desconexión del medio. Al mes del inicio del tratamiento, la paciente seguía sin presentar nuevos episodios y el electroencefalograma se había normalizado. Tras un año de seguimiento, se mantiene sin crisis.
 

Figura. Electroencefalograma inicial.
 








El patrón OIRDA es un patrón electroencefalográfico más habitual en niños que en adultos. Aunque en la población infantil se considera habitualmente un fenómeno interictal que se relaciona con fenómenos de tipo epiléptico, fundamentalmente crisis tonicoclónicas generalizadas y crisis parciales [1,3,4], su significado en adultos está menos claro y es menos frecuente su relación con fenómenos de origen epiléptico [1]. A pesar de esta asociación menos habitual, también se han descrito casos de adultos con crisis parciales, fundamentalmente con semiología occipital, en los que se observaba en el electroencefalograma un patrón OIRDA [5]. En este caso, la paciente presentaba episodios que podrían corresponder con crisis parciales complejas, sin clara semiología occipital.

La desaparición de los episodios de desconexión y la normalización del electroencefalograma al comenzar el tratamiento con levetiracetam sugieren que el patrón OIRDA puede relacionarse con un patrón epileptiforme también en adultos. Así, aunque en algunos trabajos se ha propuesto que el patrón OIRDA podría ser el equivalente en niños al patrón de actividad delta rítmica intermitente frontal de los adultos, que habitualmente se relaciona más con procesos de encefalopatía aguda que con fenomenología epiléptica, es probable que el patrón OIRDA esté más próximo en su génesis y fisiopatología al patrón de actividad delta rítmica intermitente temporal, que sí se relaciona típicamente en adultos con las crisis parciales del ló­bulo temporal.

Por lo tanto, consideramos que es preciso identificar el patrón OIRDA en adultos con episodios que pudiesen ser compatibles con crisis parciales complejas, puesto que pueden aportar información importante tanto para el diagnóstico como para el tratamiento.

 

Bibliografía




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 5.  Yildirim S, Calabar M, Özkara C, Yagiz O, Manga Günaydin F, Bahadir S. Occipital intermittent rhythmic delta activity (OIRDA) and occipital seizures in an elderly patient. Epilepsi (Journal of the Turkish Epilepsy Society) 2013; 19: 132-6.
 

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