Original

Prevalencia de alteraciones en el neurodesarrollo en niños de población rural de Oaxaca evaluados mediante la prueba Evaluación de Desarrollo Infantil

N. Alonso-López, V. Hernández-Valle, M.E. Pedroza-Vargas, N.E. García-Medina [REV NEUROL 2023;76:41-46] PMID: 36631963 DOI: https://doi.org/10.33588/rn.7602.2022240 OPEN ACCESS
Volumen 76 | Número 02 | Nº de lecturas del artículo 1.066 | Nº de descargas del PDF 71 | Fecha de publicación del artículo 16/01/2023
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RESUMEN Artículo en español English version
Introducción Durante el desarrollo del niño, el acceso a la salud, la nutrición, las oportunidades de estimulación y el aprendizaje temprano son necesarios para un óptimo desarrollo del sistema nervioso central. En zonas rurales se denota la falta de acceso a ellas, y esto repercute en el neurodesarrollo de los niños.

Objetivo Identificar la prevalencia de rezago o retraso en el desarrollo de niños de población rural.

Sujetos y métodos Estudio descriptivo, transversal y prospectivo, con muestreo no probabilístico de conveniencia, en el que a 97 niños a partir de 1 mes de edad y hasta un día antes de cumplir los 5 años, pertenecientes a comunidades rurales del estado de Oaxaca, México, se les aplicó la Evaluación de Desarrollo Infantil, diseñada y validada para la población mexicana en la detección de problemas del neurodesarrollo.

Resultados La prevalencia de las alteraciones del desarrollo fue del 43%, con predominio en el sexo masculino. El área de desarrollo con mayor afectación fue el lenguaje, con un 29%, y en segundo lugar la motricidad gruesa, con un 18%; sin embargo, las afectaciones neurológicas sólo se presentaron en el 2% de los participantes. Los factores de riesgo de mayor prevalencia fueron las infecciones de las vías urinarias, presentes en el 56% de las madres.

Conclusión Existe un porcentaje mayor del 30% de alteraciones en el neurodesarrollo en comunidades rurales debido a los factores de riesgo social que viven los niños, como el difícil acceso a la atención médica, un ambiente poco estimulante y una mala nutrición.
Palabras claveDesarrollo infantilDesarrollo psicomotorFactores de riesgoMotricidad infantilNeurodesarrolloPruebas de cribado CategoriasNeuropediatría
TEXTO COMPLETO (solo disponible en lengua castellana / Only available in Spanish)

Introducción


El cerebro del niño es una estructura en formación que atraviesa diferentes etapas desde el período embrionario [1] para lograr su diferenciación y función. Durante estas etapas, las células crean todas las estructuras y conexiones neuronales [2] que darán al niño funciones motoras, sensoriales, de lenguaje y cognitivas, que mejorarán su rendimiento escolar, conducta, autoestima, desempeño laboral, equidad social y desarrollo pleno del potencial humano, entre otros. Las neuronas permiten estas interconexiones a partir de la asociación de un estímulo con una respuesta que en un principio no estaban asociados, y cada vez son más eficaces al modular y transformar la información que reciben, lo que facilita el aprendizaje y la memoria, entre otras funciones [3]. Esta plasticidad cerebral está enriquecida por las interacciones del niño y el medio que lo rodea [4].

Las bases del neurodesarrollo derivan de las oportunidades adecuadas de cuidado, aprendizaje temprano, nutrición y prevención de enfermedades [5]. Las alteraciones del neurodesarrollo provocan desviaciones de la función cerebral que impactan en las funciones conductuales y se reflejan como retrasos asociados a deterioro cerebral [6]; por ello, la gestación y los primeros 5 años de vida de un niño son fundamentales para el bienestar del desarrollo físico, emocional, social, psicológico y cognitivo, que se verá reflejado a lo largo de su vida [7]. Por consiguiente, la vigilancia del neurodesarrollo comienza desde antes del nacimiento, ya que los factores sociales y ambientales también contribuyen al desarrollo neurológico e incluso se les atribuye un papel más importante que a los factores biológicos, por lo cual cabe destacar que la combinación de estos factores asociados a la pobreza refleja bajos estándares educativos y poca productividad en la vida adulta, lo que la convierte en el ciclo de la pobreza [8]. Los niños bajo estas condiciones crecen con desigualdad de oportunidades en el desarrollo de sus capacidades, por lo que la monitorización del área biológica y social debe aplicarse por todo aquél que está en su entorno, incluyendo a los padres, el personal de salud que los valora y los gobernantes encargados de generar estrategias para su cuidado y mejor calidad de vida.

La importancia de iniciar una metodología de forma precoz y con ello mantener el curso evolutivo del neurodesarrollo se vuelve un tema principal y es parte de las estrategias que un país debe priorizar [9]. El desarrollo infantil temprano es la base del desarrollo económico y social de un país, y refleja su capacidad para cumplir con los objetivos del desarrollo sostenible [10]. En México, poblaciones vulnerables, como las que residen en zonas rurales, no cuentan con la accesibilidad a los servicios de salud adecuados, por lo cual la prevención de alteraciones del neurodesarrollo y su identificación son escasas. Ante esta problemática se han diseñado herramientas que permiten facilitar la identificación de alteraciones en el desarrollo infantil [11], como la prueba Evaluación de Desarrollo Infantil (EDI), validada en 2013 para la población mexicana. Es una herramienta con un alto coste-beneficio, que es capaz de identificar a los niños probablemente afectados [12], y es la prueba de menor riesgo de sesgo en los datos [13]. Una característica especial de esta prueba es su versatilidad para aplicarse en ámbitos rurales y con personas que hablen otros dialectos; además, puede ser empleada por todo personal de salud en contacto con niños, como los médicos, las enfermeras y los fisioterapeutas, por mencionar algunos. La prueba cuenta con 14 grupos de edad, en los que se especifican los ítems que debe cumplir cada niño de las cinco áreas del desarrollo: motriz gruesa, motriz fina, lenguaje, social y conocimiento; también se incluyen las señales de alerta, que son signos o síntomas que indican un rezago en alcanzar el patrón normal de desarrollo, y señales de alarma, que representan retraso de la aparición de una o varias etapas del desarrollo. Igualmente, se incluyen los factores de riesgo biológico, como las infecciones de las vías urinarias durante el embarazo, la hospitalización o el retraso en la respiración, y se incluye la exploración neurológica, integrada por la valoración del tono muscular, el perímetro cefálico y la simetría de las expresiones. A partir de dicha evaluación es posible clasificar al niño en grupos de desarrollo normal, rezago en el desarrollo o retraso en el desarrollo; este último debe ser verificado a partir de otras escalas [14].

Por eso el objetivo de este estudio se centra en identificar la prevalencia de rezago o retraso en el desarrollo de niños de población rural oaxaqueña, y con ello abrir oportunidades a identificar y tratar a tiempo los rezagos o riesgos en el neurodesarrollo por un profesional de la salud capacitado para hacerlo, como un fisioterapeuta.
 

Sujetos y métodos


Se evaluó a a 279 niños menores de 5 años pertenecientes a seis comunidades rurales del municipio de Santiago Juxtlahuaca en el estado de Oaxaca, Mé­xico, entre ellas la sede Santiago Naranjas y sus localidades aledañas, San Miguel de Cárdenas, Reforma Juquila, Unión de Cárdenas, Vista Hermosa y Santa María Asunción.

Se obtuvo la muestra poblacional mediante el cálculo de una población finita con un intervalo de confianza al 95% y un margen de error del 8%. Se realizó un muestreo no probabilístico por conveniencia debido a que los participantes se evaluaron los días que acudían a citas de control del niño sano en la unidad médica. Una vez que se reclutaba al participante, se le daban a conocer los detalles de la investigación, incluidas la confidencialidad y la ausencia de riesgos al padre de familia o tutor, y se solicitaba la aprobación y la firma del consentimiento y asentimiento informado para proceder a la recolección de datos.

La EDI, que es una prueba de cribado diseñada y validada para la población mexicana, tiene una sensibilidad del 81% y una especificidad del 61% [12]. Para su aplicación se realizaron preguntas dirigidas a los padres o tutores y la observación del niño para posteriormente dar una clasificación de acuerdo con el semáforo de la prueba: verde, desarrollo normal, donde el niño cumple con los hitos y habilidades esperadas para su edad; amarillo, el niño no cumple con todos los hitos y habilidades, pero no presenta retraso considerable debido a que ha logrado los hitos del grupo anterior; y rojo, el niño no cumple adecuadamente con los hitos del desarrollo y habilidades, y, además de presentar un retraso considerable al no alcanzar los hitos del grupo de edad anterior, presenta señales de alto riesgo, como señales de alarma o datos de alteración neurológica.

Los niños incluidos debían tener una edad mínima de 1 mes de vida, incluyendo la edad corregida, la cual calcula el desarrollo a partir de que el niño hubiera cumplido las 40 semanas de gestación; ser menor de 5 años o 60 meses (incluyendo un día antes de cumplirlos); pertenecer a una de las seis comunidades que atiende la Unidad Médica Rural n.º 5357 de Santiago Naranjas; y ser evaluados por primera vez.
 

Resultados


Los resultados obtenidos provienen de 97 niños que cumplieron los criterios de inclusión y fueron divididos en tres grupos de edad: grupo A, menores de 2 meses (22%; n = 21); grupo B, entre los 2 y los 5 meses (6%; n = 6); y grupo C, entre los 5 meses y un día antes de cumplir 5 años (72%; n = 70); este último fue el grupo mayoritario.

De acuerdo con la EDI, se clasificó el neurodesarrollo de los participantes y se obtuvo el 58% (n = 56) clasificado como desarrollo normal (semáforo verde), el 18% (n = 18) con rezago en el desarrollo (semáforo amarillo) y el 24% (n = 23) con riesgo de retraso del desarrollo (semáforo rojo), es decir, aproximadamente el 43% de los participantes tuvo alteraciones en el desarrollo (Fig. 1).

 

Figura 1. Nivel de desarrollo del niño basado en la prueba Evaluación de Desarrollo Infantil; semaforización del desarrollo normal (verde), rezago en el desarrollo (amarillo) y riesgo de retraso del desarrollo (rojo).






 

Del 18% (n = 18) de los niños clasificados con rezago en el desarrollo, el 44% (8/18) fueron mujeres y el 56% (10/18) fueron hombres, al igual que del 24% (n = 23) de niños con riesgo de retraso del desarrollo, el 22% (5/23) fueron mujeres y el 78% (18/23) fueron hombres, lo que indica un predominio de alteraciones del desarrollo neurológico en el sexo masculino (Fig. 2).

 

Figura 2. Nivel de desarrollo del niño basado en el sexo.






 

El área del desarrollo con mayor afectación fue el lenguaje, con el 12% (n = 12) de los niños clasificados con rezago del desarrollo y el 17% (n = 16) en riesgo de retraso del desarrollo; en segundo lugar está la motricidad gruesa, con el 9% (n = 9) en rezago y el 8% (n = 8) en retraso del desarrollo; a continuación, el área social, con el 6% (n = 6) en rezago y el 3% (n = 3) en retraso del desarrollo; la motricidad fina tuvo una afectación del 5% (n = 5) en rezago y del 1% (n = 1) en retraso del desarrollo; y para el área de conocimiento, el 76% (n = 74) de los niños no fueron evaluados en este rubro debido a su edad, aun así, el 5% (n = 5) se clasificaron en rezago y el 1% (n = 1) en retraso del desarrollo (Fig. 3).

 

Figura 3. Rezago y riesgo de retraso del desarrollo por área analizada con la Evaluación de Desarrollo Infantil.






 

Las señales de alerta fueron evaluadas en el 100% (n = 97) de los niños participantes, y se obtuvieron un 77% (n = 75) en verde y un 23% (n = 22) en amarillo. Esta clasificación indica normalidad en verde y rezago en alcanzar los hitos del desarrollo de una etapa anterior a su edad en amarillo.

En cuanto a las señales de alarma, el 22% (n = 21) fue excluido debido su edad (grupo A), el 78% (n = 76) sí fue evaluado. El 74% (72/76) se clasificó en semáforo verde por no tener ninguna señal de alarma y sólo el 4% (4/76) se clasificó en semáforo rojo, lo cual representa retraso en alcanzar varias etapas del desarrollo de acuerdo con su edad.

La exploración neurológica se evaluó a través de un conjunto de preguntas, maniobras y observaciones que incluyen la medición del perímetro cefálico, la evaluación del tono muscular a través de los ángulos talón-oreja y aductores, además de la revisión de las facies simétricas del niño, que valoran grosso modo la integridad y madurez del sistema nervioso. Se observó sólo un 2% (n = 2) de casos con alteraciones en este rubro.

El factor de riesgo de mayor predominio fue prenatal y se clasificó como un conjunto conformado por infección de las vías urinarias, riesgo de aborto o sangrados, presente en el 56% (54/97) de las madres. En segundo lugar, como factor de riesgo posnatal, se encuentra el retraso en la respiración, presente en el 10% (10/97) de los niños evaluados.

Los datos de las madres se obtuvieron de un total de 81 participantes, que tuvieron de uno a tres hijos integrados en el estudio. Se obtuvo que la edad predominante de las madres oscila entre los 25 y los 30 años, con un total del 33% (n = 27) (Tabla I).

 

Tabla I. Rangos de edad de las madres.
 

≤16 años

17 a 19 años

20 a 24 años

25 a 30 años

31 a 35 años

36 a 40 años

>40 años


Número de madres
 

2

6

16

27

21

4

5


Porcentaje
 

3%

7%

20%

33%

26%

5%

6%


 

Respecto a la escolaridad de las madres, el 48% (n = 39) dijo haber cursado la secundaria, el 28% (n = 23) la preparatoria, el 20% (n = 16) la primaria y el 4% (n = 3) una licenciatura (Tabla II). Acerca de la ocupación de las madres, el 95% (n = 77) se dedican a labores del hogar, mientras que el 4% (n = 3) ejercen su profesión y solo el 1% (n = 1) están empleadas en otro sector.

 

Tabla II. Nivel de escolaridad de las madres.
 

Primaria

Secundaria

Preparatoria

Universidad


Número de madres
 

16

39

23

3


Porcentaje
 

20%

48%

28%

4%


 

Discusión


En esta investigación evaluamos a niños pertenecientes a comunidades rurales del estado de Oaxaca con la finalidad de observar las características de su desarrollo y la prevalencia de alteraciones en él. El estudio arrojó que existe una prevalencia del 43% de alteraciones en el desarrollo teniendo en cuenta el rezago y el retraso que tuvieron los niños, semejante a lo comunicado por Ávila Curiel et al en 2018 [8], quienes enfatizan que el riesgo de alteración moderada y grave del neurodesarrollo en niños de comunidades marginadas es de casi el 40% debido a las carencias de su entorno.

El lenguaje tuvo una mayor afectación en los participantes del estudio, lo cual se vincula con las características del entorno rural tal como lo mencionan Kornilov et al [15] en su estudio del desarrollo del lenguaje en niños de habla rusa de zonas rurales y urbanas con y sin trastorno del desarrollo, quienes enfatizan que las características del lenguaje del niño están vinculadas al estatus socioeconómico familiar, la pobreza, las prácticas parentales de baja calidad, la falta de servicios médicos y educativos, y la disponibilidad dietética. Estos factores ejercen efectos negativos sobre el desarrollo cognitivo y del lenguaje. Dichos factores son característicos de entornos rurales. La motricidad gruesa fue la segunda área más afectada, al igual que en el estudio de Rizzoli et al [16], que describe que la comunicación receptiva y la motricidad gruesa fueron los subdominios más afectados y a través de nuestra investigación nos permite corroborar sus resultados.

Se revisó el nivel de desarrollo de los participantes basado en el sexo, y los resultados mostraron que hay una mayor prevalencia de rezago y retraso en los hombres, teniendo en cuenta que el área más afectada es el lenguaje, y se conoce que los niveles más altos de desarrollo del lenguaje son en niñas, lo que tiene sentido y coincide con lo dicho por Eriksson et al [15]. Además, en el estudio realizado por Linsell et al [17] se determinó que el sexo masculino es un factor de riesgo asociado con el deterioro motor.

Las infecciones de las vías urinarias fueron el principal factor de riesgo del 55,7% de nuestra muestra, igual que lo descrito por Tirado et al [18] al evaluar a 204 niños con la EDI, que concluyeron que este factor favorece la presencia de alteraciones en el neurodesarrollo, como afirman Dzib-Goodin et al [19], que argumentan que ante la presencia de un virus, la respuesta inmunológica puede causar lesiones al sistema nervioso generando enfermedades mentales a corto, mediano y largo plazo, entre ellas los trastornos del neurodesarrollo. El hecho de que el factor de mayor predominio sea prenatal nos habla de que en las comunidades rurales puede existir un mayor descontrol del embarazo antes de la llegada del bebé y requeriría estrategias de monitorización para evitarlo.

La variable escolaridad de la madre fue mayor para el nivel de secundaria. Moreno et al, en 2008 [20], después de un proyecto comunitario de estimulación temprana, relacionaron la escolaridad en secundaria con una evolución agravada de los niños del programa, aunque también mencionan factores asociados, como las patologías establecidas. En este estudio no se observó ninguna correlación entre la escolaridad y el neurodesarrollo; sin embargo, este grupo fue el que tuvo mayores índices en las tres clasificaciones de semáforos (verde, amarillo y rojo), por lo que consideramos que sería importante evaluar en un grupo más grande de participantes la importancia de este factor.

Una de las limitantes de este estudio fue que se tomaron en cuenta otros factores de riesgo que no contempla la prueba EDI, ya que algunos, como el estatus económico y la disponibilidad nutricional, habrían corroborado otras hipótesis planteadas.

Algunas barreras para fomentar el neurodesarrollo que se encontraron durante el estudio fueron algunas tradiciones arraigadas que han pasado por varias generaciones, como no colocar al bebé en posición prona, no sentarlo o realizar posiciones que impliquen el control cefálico por miedo a lesiones en el cuello o la cabeza, el uso de andaderas o brincolines que impiden el curso evolutivo de las fases de verticalización y la falta de interés por hacer una revisión a los niños que aún no alcanzan los ítems de otros niños de la misma edad, principalmente en el aspecto motor y de lenguaje. 
 

Conclusiones


La investigación permite afirmar que el porcentaje de prevalencia de alteraciones en el neurodesarrollo es mayor del 30% en comunidades rurales debido a los factores de riesgo social que viven los niños, como la precariedad de un ambiente estimulante, la mala nutrición o el difícil acceso a la atención médica, además de ciertas prácticas e ideas que limitan el neurodesarrollo.

Es competencia del fisioterapeuta y de los profesionales de la salud en contacto con pacientes pediátricos conocer el desarrollo neurológico del niño, utilizar pruebas de cribado para iniciar la detección de alteraciones en el neurodesarrollo de manera precoz para lograr un impacto en el bienestar de los niños y sus familias, lo que permite dar un diagnóstico y un tratamiento oportunos, y crear programas enfocados en las principales áreas afectadas, como el lenguaje.

 

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Prevalence of neurodevelopmental disorders in children from the rural population of Oaxaca evaluated by means of the Child Development Evaluation test


Introduction. During child’s growth, access to health, nutrition, opportunities for stimulation, and early learning are necessary for an optimal development of the central nervous system. In rural areas there is a lack of access to them, and this has an impact on children’s neurodevelopment.

Objective. To identify the prevalence of lag or delay in the development of children in rural areas.

Subjects and methods. A descriptive, cross-sectional and prospective study, with non-probabilistic convenience sampling, where 97 infants from 1 month of age to one day before their 5th birthday, all belonging to rural communities in the state of Oaxaca, Mexico, were applied the Child Development Evaluation, designed and validated for the Mexican population in the early detection of neurodevelopmental problems.

Results. The prevalence of developmental disorders was 43%, with predominance in the male sex. The area of development with the greatest affectation was language, with a total of 29%, and in second place gross motor skills, with 18%; however, neurological affectation as the only one occurred in 2% of the participants, the most prevalent risk factors were the urinary tract infections in 56% of mothers.

Conclusion. There is a percentage greater than 30% of neurodevelopmental disorders in rural communities due to social risk factors that infants face, such as the difficult access to medical care, a poorly stimulating environment and bad nutrition.

Key words. Child development. Child motor skills. Neurodevelopment. Psychomotor development. Risk factors. Screening tests.
 

 

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